Qué zapatillas de running comprar según cómo y cuánto corres
La zapatilla que le va bien a tu amigo puede irte fatal a ti. Lo que manda es cuántos kilómetros haces, sobre qué superficie y cuánto pesas, en ese orden.

Empieza por el kilometraje
| Cuánto corres | Qué buscar |
|---|---|
| Empiezas, 2 o 3 días por semana | Amortiguación generosa y estabilidad; olvida el peso |
| Rodajes largos habituales | Amortiguación alta y suela duradera |
| Series y ritmo | Zapatilla ligera y reactiva, como segundo par |
| Monte | Trail: taco agresivo y protección de piedras |
Lo del drop, sin misticismo
El drop es la diferencia de altura entre talón y punta. No hay un valor mejor: hay el que tu cuerpo ya está acostumbrado a usar. Bajar el drop de golpe es una de las causas más comunes de lesión en el gemelo y el tendón de Aquiles. Si cambias, hazlo poco a poco y no en la semana de una carrera.
Cuándo cambiarlas
Entre 600 y 800 kilómetros según peso y pisada. La señal no es que se vean gastadas por fuera: es que la espuma deja de recuperar y empiezas a notar molestias nuevas en rodillas o tobillos sin haber cambiado nada más. Llevar la cuenta de los kilómetros previene más lesiones que cualquier plantilla.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta un estudio de pisada?
No es imprescindible para empezar. Si te lesionas a menudo o notas dolores recurrentes, ahí sí aporta mucho.
¿Puedo usar las de correr para el gimnasio?
Para cardio sí; para levantar peso no, porque la amortiguación resta estabilidad. Son zapatillas con propósitos opuestos.
¿Qué talla se coge?
Normalmente medio número más que en calle: el pie se hincha al correr y hay que dejar espacio en la punta.
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