El portátil no carga: qué revisar antes de comprar un cargador
En corto: Revisa en este orden: otro enchufe, el cable (sobre todo la zona junto al conector), el puerto del portátil por si tiene suciedad, y si carga apagado. Si carga apagado pero no encendido, suele ser un cargador de menos vatios de los que pide el portátil.
«No carga» puede ser cuatro cosas distintas, y tres se descartan en diez minutos sin herramientas. Empieza por lo barato: el cable falla mucho más que la batería.

Los cinco minutos que ahorran dinero
Otro enchufe y sin regleta. Mira el cable doblándolo con suavidad junto al conector: si el indicador parpadea, ahí está el fallo. El puerto: los USB-C acumulan pelusa del bolsillo; con el portátil apagado, un palillo de madera saca sorpresas.
Si es USB-C, prueba el otro puerto: en muchos portátiles solo uno o dos admiten carga.
Si carga apagado pero no encendido
Eso casi siempre significa que el cargador da menos vatios de los que el portátil consume trabajando. Pasa al usar un cargador de móvil de 30 W en un portátil que pide 65 W: carga muy despacio o solo mantiene la batería.
Mira la etiqueta del cargador original y compra uno de los mismos vatios o más. Nunca menos: no romperá nada, pero no cargará.
Cuándo es la batería
Si el sistema dice «conectado, no carga» y la batería se queda en un porcentaje fijo, o si el portátil se apaga al desenchufar aunque marque 60 %, la batería está agotada. En muchos modelos se cambia en diez minutos y cuesta bastante menos que un portátil nuevo.
Windows y macOS muestran la salud de la batería y el número de ciclos. Por encima de 500-800 ciclos es normal que haya perdido un tercio de capacidad.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar un cargador de más vatios?
Sí, sin problema: el portátil toma solo lo que necesita. Lo que da problemas es usar uno de menos vatios.
¿Es malo tener el portátil siempre enchufado?
Hoy no tanto: los sistemas modernos frenan la carga al 80 % si detectan que está siempre conectado. Aun así, conviene descargarlo de vez en cuando.
¿Cuánto dura una batería de portátil?
Entre tres y cinco años, o 500-1.000 ciclos. A partir de ahí pierde autonomía de forma notoria.
¿Merece la pena cambiar la batería?
Si el portátil va bien y tiene menos de seis años, casi siempre sí: cuesta una fracción de lo que vale el equipo.
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