Cómo leer una etiqueta de eficiencia energética sin liarte
Desde hace unos años la escala de eficiencia energética volvió a empezar de cero: ya no hay A+++, A++ ni A+, y la letra A vuelve a ser la más alta de verdad, no una entre varias por encima. El cambio buscaba que la etiqueta volviera a servir para comparar, después de que casi todo acabara amontonado en las categorías más altas del sistema antiguo.
La escala actual, de la A a la G
La Unión Europea reescaló la etiqueta entre 2021 y 2023 según el tipo de aparato, porque el sistema anterior se había quedado sin recorrido: con los años, casi todos los frigoríficos y lavadoras nuevos acababan siendo A+++, y la letra dejaba de decir nada útil para comparar entre modelos.
| Escala antigua | Escala actual (aprox.) |
|---|---|
| A+++ | Suele corresponder a B o C |
| A++ | Suele corresponder a C o D |
| A+ | Suele corresponder a D o E |
| A | Suele corresponder a E, F o G |
La correspondencia es orientativa y varía según el tipo de aparato y la fecha del reescalado, pero sirve para entender por qué una nevera que era A+++ hace unos años puede aparecer hoy como C o D con la etiqueta nueva: el aparato no ha cambiado, ha cambiado el rasero.
Qué mirar además de la letra
La letra sitúa el aparato dentro de su categoría, pero el dato que de verdad se traduce en la factura es el consumo anual en kWh, que viene en la propia etiqueta debajo del color. Dos aparatos con la misma letra pueden tener un consumo anual distinto si son de tamaños diferentes, así que ese número es el que hay que comparar cuando se duda entre dos modelos parecidos.
En electrodomésticos como lavadoras y lavavajillas, la etiqueta añade además el consumo de agua por ciclo y, en algunos casos, el nivel de ruido en decibelios: datos que pesan tanto como la letra en el uso real del día a día.
El error de comparar categorías distintas
Una letra no significa lo mismo entre categorías de producto: una nevera clase D no consume igual que una lavadora clase D, porque cada tipo de aparato tiene su propia escala de referencia calculada sobre su consumo habitual. Comparar la letra de un frigorífico con la de un televisor, o incluso la de un frigorífico pequeño con la de uno grande de otra clase, no dice nada útil por sí solo.
La comparación con sentido es siempre dentro de la misma categoría y de un tamaño similar: dos frigoríficos parecidos, dos lavadoras de capacidad parecida. Fuera de ahí, la letra por sí sola puede llevar a conclusiones equivocadas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué ya no existe la A+++?
Porque la Unión Europea reescaló las etiquetas entre 2021 y 2023: con el sistema antiguo casi todos los aparatos nuevos acababan en las categorías más altas y la letra dejaba de servir para comparar.
¿Un aparato con etiqueta C es peor que uno con A+++ de hace unos años?
No necesariamente. La A+++ antigua y la C actual pueden corresponder a un consumo parecido; lo que ha cambiado es la escala de referencia, no siempre el aparato en sí.
¿Qué dato mirar si dudo entre dos modelos con la misma letra?
El consumo anual en kWh que aparece en la propia etiqueta. Con la misma letra, dos modelos pueden gastar cantidades distintas si cambian de tamaño o de tecnología.
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